¿Quién es el Dr. Ovidio Cortazar y por qué se dedica al corazón de los niños?
Soy Ovidio Cortazar, cardiólogo pediatra con alta especialidad en electrofisiología cardíaca: el área que estudia y trata las arritmias, la "instalación eléctrica" del corazón. Atiendo a niños y adolescentes con taquicardias, síncope, Wolff-Parkinson-White, QT largo y otros trastornos del ritmo en la Ciudad de México, y recibo pacientes de toda la República. Con mi equipo fuimos pioneros en México en la ablación pediátrica con técnica de Cero Fluoroscopía: mapeo 3D del corazón sin radiación. Y soy papá. Esta es la historia de por qué hago lo que hago.
La comida en la que decidí el resto de mi vida
Hasta 2017 mi camino parecía claro. Había terminado Pediatría en 2016 y estaba formándome como cardiólogo pediatra en el Hospital Infantil de México Federico Gómez, y lo que me atraía desde siempre era la mínima invasión: entrar al corazón por un catéter y resolver, sin abrir. Mi primera opción era la cardiología intervencionista. Tenía el plan escrito.
En agosto, a un mes de decidir a qué alta especialidad iba a aplicar, me tocó rotar por electrofisiología en el Hospital General de México. Fui con la expectativa de cumplir una rotación más. Y me topé con algo que no se parecía a nada de lo que sabía.
Lo primero fue un golpe de humildad: la formación en arritmias que recibimos los cardiólogos pediatras es muy escasa. Yo sabía leer un electrocardiograma, pero ahí vi por primera vez el estudio de la actividad eléctrica del corazón desde adentro — catéteres que registran cada latido, mapas que muestran por dónde corre la electricidad, y un momento en que el circuito que causaba la taquicardia simplemente deja de existir. Eran sobre todo pacientes adultos. Salí de esos estudios enamorado de un área que, en aquel momento, me parecía una zona oscura de la cardiología — y todavía más oscura en el mundo pediátrico.
Un día salí del hospital y fui a comer con mi esposa, la Dra. Cristina Castañeda, nefróloga pediátrica. Le dije: "Esto es lo que quiero hacer el resto de mi vida."
Mis razones eran tres, y siguen siendo las mismas: la cantidad de información nueva que esta área genera todos los días, la actualización constante que exige, y la complejidad de cada paciente. Y una cuarta que era casi un vértigo: en México, la electrofisiología pediátrica estaba prácticamente sin explorar. Había muy pocos médicos dedicados a las arritmias de los niños. El reto de ayudar a construir esa área en mi país fue lo que terminó de decidirme.
Lo que no cambió nunca fue el hilo: curar sin abrir. La cardiología intervencionista y la electrofisiología son primas hermanas; ambas entran por un catéter. Solo que en electrofisiología, cuando se elimina el circuito de una taquicardia supraventricular, el problema no se controla — muchas veces desaparece. Años después, ese mismo hilo me llevaría a la técnica de Cero Fluoroscopía.
El paciente que me enseñó a pedir ayuda
Terminé Cardiología Pediátrica en 2018 y la alta especialidad en Electrofisiología en 2020, justo cuando llegó la pandemia. En los primeros meses recibí a un adolescente que había llegado al hospital con dolor abdominal y que, en cuestión de días, se fue inflamando por completo: el cuerpo, y después el corazón. Era una miocarditis fulminante asociada a COVID-19.
Su corazón entró en taquicardias incesantes. Probamos cinco o seis medicamentos distintos y ninguno las controló. Terminó en ECMO — una máquina que oxigena y bombea la sangre por fuera del cuerpo cuando el corazón ya no puede solo.
La opción que quedaba era una ablación epicárdica: llegar al circuito de la arritmia por la cara externa del corazón, en un paciente conectado a soporte extracorpóreo, en plena época COVID. Para mí era extraordinariamente difícil y nuevo. Y aquí está lo que más quiero que un papá sepa de mí: pedí ayuda. Llamé a un electrofisiólogo de adultos con experiencia en ablaciones epicárdicas y lo hicimos juntos.
Me encanta pedir ayuda. Lo digo sin ninguna vergüenza, porque creo que es exactamente lo contrario de lo que a veces se espera de un médico, y es exactamente lo que yo querría de quien fuera a operar a mi hijo: alguien que sabe hasta dónde llega solo y a quién llamar cuando el caso lo pide.
Ese paciente hoy está en la universidad, tiene novia, y seguimos en contacto. Cada vez que hablo con él me pongo feliz. Sin el equipo de ECMO y sin esas ablaciones, muy probablemente no estaría aquí. Me enseñó que en las arritmias de los niños casi nunca gana una sola persona: gana un equipo.
(La historia se cuenta con autorización escrita del paciente, hoy mayor de edad. Se omite todo dato que pudiera identificarlo.)
Cero Fluoroscopía: la misma idea, llevada hasta el final
La ablación con catéter es, en muchas arritmias infantiles, un tratamiento definitivo: la literatura reporta tasas de éxito de 90-98% según el tipo de arritmia en población pediátrica [1]. Pero tradicionalmente el procedimiento se guiaba con rayos X (fluoroscopía) durante todo el estudio. En un niño, la radiación acumulada importa: tiene toda una vida por delante para expresar cualquier daño, y los estudios en población pediátrica muestran que la exposición a radiación ionizante en la infancia se asocia con un aumento en el riesgo de ciertos cánceres [2].
La técnica de Cero Fluoroscopía sustituye los rayos X por un mapa tridimensional del corazón construido en tiempo real por los propios catéteres (sistemas de mapeo electroanatómico como CARTO o Ensite X). Con mi equipo fuimos pioneros en México en aplicarla en niños, y la evidencia internacional hoy la respalda con claridad: un metaanálisis de 2,279 pacientes pediátricos encontró que el abordaje con cero o casi cero fluoroscopía redujo el tiempo de radiación en promedio 15.9 minutos, acortó el procedimiento total y disminuyó las complicaciones (RR 0.35) frente a la técnica convencional [3]; una serie de 171 niños consecutivos tratados sin fluoroscopía reportó 98% de éxito global y ninguna complicación registrada [4].
Para mí, Cero Fluoroscopía no es un eslogan: es la consecuencia lógica de aquello que me atrajo en 2017. Si vamos a curar sin abrir, hagámoslo también sin radiar. Puedes leer cómo funciona paso a paso en nuestro artículo sobre ablación sin radiación en niños.
Lo que le digo a un papá en la primera consulta
Lo primero que intento es que se sientan seguros de que sabemos lo que hacemos. Y lo segundo que les digo es que yo también soy papá. Sé lo que es tener un hijo hospitalizado. Sé que nadie se espera que su hijo pueda tener un problema del corazón — y que la angustia de esa noticia es real.
Después, explico. Qué tiene su hijo, cómo lo vamos a estudiar y, si hace falta un procedimiento, cómo trabajamos. Hago mucho hincapié en los riesgos — todos los que pueden presentarse — y en cómo se previenen. No creo en minimizar; creo en que un papá informado toma mejores decisiones y vive el proceso con menos miedo.
Les cuento quiénes van a estar en la sala: tres electrofisiólogos —dos pediátricos y uno de adultos— y un anestesiólogo especialista. Nadie entra solo.
Y les hablo de la recuperación, porque casi siempre es la pregunta que no se atreven a hacer. En nuestra experiencia con los procedimientos de ablación, la mayoría de los niños retoma su vida cotidiana en uno o dos días y su actividad física completa alrededor de los diez días; después el seguimiento se vuelve una revisión a los seis meses y, con el tiempo, una consulta cada vez más espaciada. Cada caso lo define su médico, pero es importante que lo sepan desde el principio: el objetivo no es "vivir con la arritmia", es que se vaya.
Hay una frase que les digo a todos, y la digo porque es verdad: "Una vez que su hijo o su hija entra a la sala, se convierte en mi hijo o mi hija, porque lo vamos a cuidar con esa misma intención."
Formación y credenciales (verificables)
Creo que un papá tiene derecho a saber exactamente quién va a tratar a su hijo. Esto es lo que respalda mi práctica:
Médico Cirujano (2013) — Facultad Mexicana de Medicina, Universidad La Salle
Pediatría (2016) — Hospital Infantil de México Federico Gómez / UNAM
Cardiología Pediátrica (2018) — Hospital Infantil de México Federico Gómez / UNAM
Alta Especialidad en Electrofisiología Cardíaca (2020) — Hospital General de México
Observership en Electrofisiología Pediátrica — The Hospital for Sick Children (SickKids), Toronto, Canadá
Maestría en Dirección y Gestión de Instituciones de Salud — Universidad Anáhuac (cédula 14631243)
Especialidad en Gestión en la Salud y el Bienestar Corporativo — Universidad Anáhuac (cédula 14481221)
Cédulas profesionales clínicas: C.P. 8053818 · 10728484 · 11085216 (verificables en el Registro Nacional de Profesionistas de la SEP).
Práctica actual: Fundador de CorTuum Cardiac Electrophysiology (2020) y socio fundador de KINDOC, donde atiendo en tres sedes: Casa KINDOC (Patricio Sanz 1025, Col. Insurgentes San Borja, Benito Juárez, CDMX), KINDOC Universidad (Hospital Ángeles Universidad) y KINDOC Satélite (Hospital San Ángel Inn Satélite, Naucalpan).
Lo que trato: taquicardia supraventricular y palpitaciones, síndrome de Wolff-Parkinson-White, síndrome de QT largo y canalopatías, desmayos y síncope, bradicardias y marcapasos en niños, y la evaluación cardiológica del niño deportista. Si no sabes por dónde empezar, esta guía te orienta: ¿a qué doctor llevo a mi hijo si le late rápido el corazón?
Preguntas frecuentes
¿Qué es un electrofisiólogo cardíaco pediátrico?
Es un cardiólogo pediatra con una alta especialidad adicional en el sistema eléctrico del corazón. Diagnostica y trata las arritmias de niños y adolescentes — taquicardias, bradicardias, síncope, canalopatías — y realiza procedimientos como el estudio electrofisiológico, la ablación con catéter y el implante de marcapasos. El Dr. Ovidio Cortazar es electrofisiólogo cardíaco pediátrico en la Ciudad de México.
¿Dónde atiende el Dr. Ovidio Cortazar?
En tres sedes: Casa KINDOC (Patricio Sanz 1025, Col. Insurgentes San Borja, Benito Juárez, CDMX), KINDOC Universidad (Hospital Ángeles Universidad, Av. Universidad 1080, Xoco) y KINDOC Satélite (Hospital San Ángel Inn Satélite, Naucalpan, Estado de México). Recibe pacientes de toda la República; la cita se agenda por WhatsApp al 55 2968 2922.
¿Qué significa que la ablación sea con Cero Fluoroscopía?
Que el procedimiento se guía con un mapa tridimensional del corazón creado por los propios catéteres, en lugar de rayos X. El niño no recibe radiación ionizante. La evidencia en población pediátrica muestra que este abordaje mantiene la efectividad de la ablación y reduce el tiempo de procedimiento y las complicaciones frente a la técnica convencional. El equipo del Dr. Cortazar fue pionero en México en aplicarla en niños.
¿La taquicardia de mi hijo se puede curar o solo se controla?
Muchas taquicardias de la infancia, como la taquicardia supraventricular por reentrada o el síndrome de Wolff-Parkinson-White, pueden eliminarse de forma definitiva con ablación con catéter, con tasas de éxito de 90-98% según el tipo de arritmia de acuerdo con la literatura internacional. No todas las arritmias son candidatas a ablación; la valoración individual con un electrofisiólogo pediátrico define cuál es la mejor opción para cada niño.
¿Cómo es la recuperación de un niño después de una ablación?
En la experiencia del equipo, la mayoría de los niños retoma su vida cotidiana en uno o dos días y su actividad física completa alrededor de los diez días, con una revisión de seguimiento a los seis meses. Cada caso lo define el médico tratante según el tipo de arritmia y el procedimiento realizado.
¿Quieres que revisemos el corazón de tu hijo?
Cuéntame qué está pasando. A veces la respuesta es tranquilidad, a veces un estudio, y a veces la consulta que resuelve el problema de raíz.
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📱 WhatsApp: 55 2968 2922
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Atención en CDMX (Casa KINDOC, Benito Juárez · KINDOC Universidad, Hospital Ángeles) y Satélite (Hospital San Ángel Inn Satélite). Recibimos pacientes de toda la República.
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Referencias
[1] Philip Saul J, Kanter RJ, et al. PACES/HRS expert consensus statement on the use of catheter ablation in children and patients with congenital heart disease. Heart Rhythm. 2016;13(6):e251-e289. DOI: 10.1016/j.hrthm.2016.02.009
[2] Pearce MS, Salotti JA, Little MP, et al. Radiation exposure from CT scans in childhood and subsequent risk of leukaemia and brain tumours: a retrospective cohort study. The Lancet. 2012;380(9840):499-505. DOI: 10.1016/S0140-6736(12)60815-0
[3] Prana Jagannatha GN, Antara IMPS, Kosasih AM, et al. Safety and feasibility of 3D-electroanatomical mapping-guided zero or near-zero fluoroscopy catheter ablation for pediatric arrhythmias: Meta-analysis. Journal of Arrhythmia. 2024;40(4):913-934. DOI: 10.1002/joa3.13062
[4] Topalović M, Jan M, Prolič Kalinšek T, et al. Zero-Fluoroscopy Catheter Ablation of Supraventricular Tachycardias in the Pediatric Population. Children (Basel). 2023;10(9):1513. DOI: 10.3390/children10091513
(Los 4 DOIs fueron verificados en vivo en Crossref el 16/09/2026.)
Dr. Ovidio Alberto Cortazar Reyes. Facultad Mexicana de Medicina, Universidad La Salle. Pediatría y Cardiología Pediátrica. Alta Especialidad en Electrofisiología Cardíaca. Cédulas profesionales: C.P. 8053818, 10728484, 11085216. Fundador de CorTuum Cardiac Electrophysiology · Socio fundador de KINDOC.
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