¿Mi hijo necesita un marcapasos? Lo que un papá debe saber

Ilustración del Dr. Ovidio Cortazar, electrofisiólogo cardíaco pediátrico en México, explicando con calma a una mamá y su hijo cómo funciona un marcapasos pediátrico — artículo sobre marcapasos en niños.
Ilustración del Dr. Ovidio Cortazar, electrofisiólogo cardíaco pediátrico en México, explicando con calma a una mamá y su hijo cómo funciona un marcapasos pediátrico — artículo sobre marcapasos en niños.

Un marcapasos es un dispositivo pequeño que ayuda al corazón a mantener un ritmo adecuado cuando late demasiado lento (bradicardia) o cuando su sistema eléctrico tiene un "bloqueo". En niños se usa en situaciones puntuales —sobre todo bloqueo AV congénito o posquirúrgico y disfunción del nodo sinusal con síntomas— y la gran mayoría de los niños con marcapasos vuelve a jugar, correr y hacer una vida prácticamente normal.

Si un médico mencionó la palabra "marcapasos" al hablar del corazón de tu hijo, es normal que se te helara la sangre. Es una de las frases que más asustan a un padre. Por eso quiero explicártelo con calma y sin rodeos: qué es, por qué a veces se necesita, cómo funciona y qué vida tiene un niño con marcapasos. En la mayoría de los casos, el pronóstico es mucho mejor de lo que uno imagina.

¿Qué es y para qué sirve un marcapasos?

El corazón tiene su propio "sistema eléctrico": un generador natural de impulsos (el nodo sinusal) y unos cables internos que llevan la señal para que las cámaras se contraigan de forma coordinada. Cuando ese sistema funciona bien, el corazón acelera al correr y baja al dormir, sin que lo pensemos.


Un marcapasos entra en escena cuando ese sistema eléctrico falla y el corazón late demasiado lento o hace pausas peligrosas. El dispositivo tiene dos partes: un generador (una cajita del tamaño aproximado de una moneda grande, con batería) y uno o más cables (electrodos) que llevan pequeños impulsos al corazón. El marcapasos vigila el ritmo todo el tiempo y solo envía un estímulo cuando el corazón no lo hace por sí mismo. No lo sustituye: lo respalda.


Es importante entender esto: un marcapasos no cura la causa de fondo, pero protege de forma muy efectiva frente a los síntomas y riesgos de un ritmo demasiado lento (mareo, desmayo, fatiga y, en casos graves, paro por bradicardia).

¿Por qué un niño necesitaría un marcapasos?

La indicación de marcapasos en pediatría es poco frecuente pero de alto impacto. Los escenarios más habituales, según los consensos internacionales de manejo de dispositivos en pacientes pediátricos, son [1]:

  • Bloqueo auriculoventricular (AV) completo congénito. El niño nace con una interrupción en el cableado que conecta las cámaras superiores con las inferiores. Muchas veces se asocia a anticuerpos maternos (enfermedades autoinmunes de la mamá, a veces sin diagnóstico previo) y se detecta incluso antes de nacer o en los primeros días de vida [2].

  • Bloqueo AV posquirúrgico. Después de una cirugía de corazón por una cardiopatía congénita, el sistema eléctrico puede quedar dañado. La mayoría de estos bloqueos se recuperan solos en los primeros días; cuando persiste más allá de ese periodo, suele indicarse marcapasos [1].

  • Disfunción del nodo sinusal sintomática. El generador natural del corazón se vuelve perezoso y provoca frecuencias muy bajas o pausas que causan síntomas. Es más común en niños que ya tuvieron cirugía cardíaca.

  • Ciertas bradicardias asociadas a cardiopatía estructural o a algunos síndromes, donde el ritmo lento compromete el bienestar del niño.Un punto que tranquiliza a muchos padres: no todo corazón lento necesita marcapasos. Los niños y sobre todo los deportistas suelen tener frecuencias cardíacas bajas en reposo que son completamente normales y sanas. La decisión no se toma por un número aislado en un aparato, sino por la combinación de ritmo lento más síntomas o riesgo demostrado.

¿Cómo se decide? El estudio antes de decidir

Antes de siquiera plantear un marcapasos, el electrofisiólogo pediátrico arma el rompecabezas completo. Las herramientas habituales son el electrocardiograma (la foto del ritmo en un momento), el Holter de 24 horas o más (la película del ritmo durante el día y la noche, clave para ver pausas o bloqueos que aparecen y desaparecen), la prueba de esfuerzo para ver cómo responde el corazón al ejercicio, y el ecocardiograma para revisar la estructura del corazón.

La decisión de implantar —y qué tipo de dispositivo y modo de estimulación usar— se individualiza según el peso del niño, su anatomía, la enfermedad de base y la expectativa de crecimiento. No es lo mismo un recién nacido de 3 kg que un adolescente. Por eso esta decisión debe tomarse, idealmente, en conjunto con electrofisiología pediátrica: la técnica y el tipo de electrodo cambian mucho según la edad y el tamaño [1].

¿Qué tipo de marcapasos se usa en niños?

No hay un solo modelo. En pediatría se elige según el tamaño y la anatomía:

  • Epicárdico (los electrodos se fijan por fuera del corazón, mediante cirugía): frecuente en bebés y niños muy pequeños, o cuando hay cardiopatías que impiden la vía por las venas.

  • Endocárdico o transvenoso (los cables entran por una vena hasta el interior del corazón): habitual en niños más grandes y adolescentes.

Los dispositivos actuales son mucho más pequeños y duraderos que los de hace unas décadas, y su programación se ajusta al crecimiento del niño. La batería no dura para siempre: según el tipo de dispositivo y el uso, suele requerir recambio del generador cada 5 a 10 años aproximadamente —un procedimiento menor comparado con el implante inicial— mientras que los electrodos, cuando funcionan bien, pueden durar mucho más [1]. Estas cifras son orientativas y varían caso por caso.

¿Qué vida tiene un niño con marcapasos?

Ésta es la parte que quiero que te lleves. La gran mayoría de los niños con marcapasos hace una vida prácticamente normal: van a la escuela, juegan, corren y crecen. Con el seguimiento adecuado, el marcapasos deja de ser el centro de la vida familiar y pasa a ser, simplemente, un aliado silencioso que trabaja en segundo plano.

Sí hay algunos cuidados razonables, que el equipo médico explica con detalle: revisiones periódicas para verificar la batería y la programación (hoy muchas se hacen incluso de forma remota), sentido común con ciertos deportes de contacto según el caso, y precauciones puntuales con algunos estudios médicos (por ejemplo, avisar siempre que el niño tiene marcapasos antes de una resonancia magnética, ya que muchos dispositivos modernos son compatibles pero requieren un protocolo específico).

Lo esencial: un marcapasos no es una sentencia ni una limitación de por vida. Es, para el niño que lo necesita, lo que le permite tener una vida activa y segura.

Preguntas frecuentes

¿El marcapasos es para siempre?

El dispositivo protege mientras se necesite. La causa de fondo determina si el niño lo necesitará de forma permanente. Lo que sí cambia con el tiempo es la batería: el generador suele recambiarse cada 5 a 10 años aproximadamente según el uso, en un procedimiento menor. Es una decisión que se revisa periódicamente con el electrofisiólogo pediátrico.

¿Mi hijo podrá hacer deporte con marcapasos?

En la mayoría de los casos, sí, con ajustes. Muchos niños mantienen actividad física; lo que se individualiza es el tipo de deporte —se suele tener precaución con los deportes de contacto directo sobre la zona del dispositivo— según la causa de base y el tipo de implante. Es una conversación específica con el especialista, no una prohibición automática.

¿El implante de marcapasos es una cirugía peligrosa?

Es un procedimiento habitual en centros con experiencia y, en general, bien tolerado, aunque como toda intervención tiene riesgos que el equipo explica antes. En niños muy pequeños se prefiere a veces la vía epicárdica (quirúrgica) y en niños más grandes la transvenosa. El abordaje se elige para minimizar riesgos según la edad y la anatomía.

¿Un corazón lento en mi hijo siempre significa que necesita marcapasos?

No. Muchos niños, y especialmente los deportistas, tienen frecuencias cardíacas bajas que son completamente normales y sanas. El marcapasos se plantea cuando el ritmo lento se acompaña de síntomas (mareo, desmayo, fatiga marcada) o de un bloqueo o pausas de riesgo demostrado. Por eso el estudio previo es tan importante.

¿Un marcapasos y un desfibrilador son lo mismo?

No. El marcapasos corrige ritmos demasiado lentos. El desfibrilador automático implantable (DAI) está diseñado para detectar y frenar arritmias rápidas y potencialmente mortales. Son dispositivos distintos, para problemas distintos, aunque algunos aparatos combinan ambas funciones. Un electrofisiólogo pediátrico determina cuál corresponde en cada caso.

¿Te preocupa el corazón de tu hijo?

Si a tu hijo le detectaron un ritmo cardíaco lento, un bloqueo AV, o si mencionaron la palabra "marcapasos", no te quedes con la duda ni con el miedo. Una valoración con un especialista te dará claridad sobre lo que realmente significa para tu hijo.

Agenda una consulta con el Dr. Ovidio Cortazar, Electrofisiólogo Cardíaco Pediátrico. WhatsApp: 55 2968 2922 · dr.cortazar@kindoc.com.mx

Atención en CDMX (Casa KINDOC, Benito Juárez · KINDOC Universidad, Hospital Ángeles) y Satélite (Hospital San Ángel Inn Satélite). Recibimos pacientes de toda la República.

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Referencias

[1] Shah MJ, Silka MJ, Silva JNA, et al. 2021 PACES Expert Consensus Statement on the Indications and Management of Cardiovascular Implantable Electronic Devices in Pediatric Patients. JACC Clin Electrophysiol. 2021;7(11):1437-1472. DOI: 10.1016/j.jacep.2021.07.009

[2] Baruteau AE, Pass RH, Thambo JB, et al. Congenital and childhood atrioventricular blocks: pathophysiology and contemporary management. Eur J Pediatr. 2016;175(9):1235-1248. DOI: 10.1007/s00431-016-2748-0

Dr. Ovidio Alberto Cortazar Reyes. Facultad Mexicana de Medicina, Universidad La Salle. Pediatría y Cardiología Pediátrica. Alta Especialidad en Electrofisiología Cardíaca. Cédulas profesionales: C.P. 8053818, 10728484, 11085216. Fundador de CorTuum Cardiac Electrophysiology · Socio fundador de KINDOC.

Este contenido es informativo y educativo; no sustituye la valoración médica individual. No diagnostica ni prescribe tratamiento. Ante síntomas, acude a valoración con un especialista. Aviso de Publicidad COFEPRIS No. 2609142002A00457.


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